
Qué hacemos
Respira. Siente. Conecta.
Placer consciente es un espacio grupal entre hombres para conectar con el cuerpo desde la presencia, la respiración y la consciencia corporal.
Cada sesión se apoya en una misma base: respiración, trabajo corporal y masaje tántrico como vía de conexión profunda con uno mismo y con el grupo. Sobre esta estructura común, cada encuentro propone un enfoque distinto que guía las dinámicas y la energía del grupo.
Una práctica encarnada con un solo propósito: volver a tu cuerpo.
En las sesiones podrás:
• Habitar tu suelo pélvico y tu centro energético.
• Respirar y movilizar la energía corporal.
• Comprender tu anatomía energética.
• Conectar con otros hombres desde la escucha.
• Dar y recibir un masaje consciente, con atención al inicio, el proceso y el cierre.
Placer consciente es un espacio seguro, íntimo y discreto.


El cuerpo que habito
(no el que imagino)
Intención: Liberar la percepción del cuerpo de la mirada externa y reconectar con el cuerpo real, el que siente.
Pincelada sobre la práctica:
Respirar para soltar tensiones, tocar sin comparar, habitar el cuerpo desde la gratitud.
Dinámicas: Movimiento libre, exploración corporal guiada, masaje con atención plena.
Cuerpo y autoimagen
Los 8 ejes: el camino del placer consciente

Cuando el deseo nace del silencio
Intención: Sentir el deseo no como impulso ni conquista, sino como energía vital que comunica.
Pincelada sobre la práctica:
Respiración circular y tacto energético, contacto sin expectativa, conexión desde la quietud.
Dinámicas: Respiración consciente, mirada sostenida, masaje meditativo.
Deseo y conexión

La presencia no envejece, se transforma
Intención: Reconocer la belleza del cuerpo que ha vivido, y el deseo que madura con el tiempo.
Pincelada sobre la práctica:
Integrar la memoria del cuerpo, honrar la piel y la experiencia como territorio de sabiduría.
Dinámicas: Diálogo corporal entre generaciones, tacto consciente intergeneracional, meditación sobre la memoria física.
Edadismo

El lenguaje del tacto: entre el cuidado y el miedo
Intención: Redescubrir el tacto como espacio de comunicación y confianza, más allá del miedo o el deseo de posesión.
Pincelada sobre la práctica:
Tocar desde la presencia, no desde la intención; escuchar el cuerpo del otro con las manos.
Dinámicas: Ejercicios de tacto consciente, trabajo con límites, masaje de cuidado mutuo.
Tacto y límites

Ser mirado sin miedo
Intención: Sostener la vulnerabilidad de ser visto sin disfraz, transformar la mirada en encuentro.
Pincelada sobre la práctica:
Respirar mientras soy visto, recibir la mirada como masaje invisible.
Dinámicas: Trabajo de mirada en pareja, respiración visual, masaje con contacto visual consciente.
Mirada y vulnerabilidad

Ternura entre hombres: un acto radical
Intención: Cultivar la ternura como fuerza, no como debilidad.
Pincelada sobre la práctica:
Masaje y respiración como gestos de cuidado; presencia afectiva como energía masculina completa.
Dinámicas: Tacto de cuidado, masaje en grupo, círculo de palabra sobre la ternura.
Masculinidad y ternura

Cuando el cuerpo reza sin palabras
Intención: Vivir el cuerpo como espacio sagrado, donde respirar y tocar se vuelven oración.
Pincelada sobre la práctica:
El masaje como meditación, la respiración como plegaria compartida.
Dinámicas: Respiración consciente profunda, meditación activa, masaje lento y devocional.
Presencia y espiritualidad corporal

Entre hombres, sin jerarquías
Intención: Cerrar el proceso reconociendo la red creada, sin líderes ni discípulos: solo presencia entre iguales.
Pincelada sobre la práctica:
Masaje en círculo, respiración grupal, sostén mutuo.
Dinámicas: Círculo de palabra, masaje compartido, ritual de cierre e integración.
Comunidad y pertenencia